Plaqueta y ya

Antes "Verde Plaqueta" (aunque todavía es verde); antes antes "Documentando mi pasado, pa' que haya constancia" (aunque todavía lo documento, y todavía es pa' que conste).

miércoles, marzo 17, 2010

Hace 14 años




(clic en la imagen para ver más grande)

Hace 14 años yo estaba en primero de secundaria. Tenía 12 años y estaba perdidamente enamorada de Arturo Torres, un tipo de segundo, guapo-no pero listo-sí, divertidísimo, encantador. Ya he escrito de él: viéndolo besuquearse con mi mejor amiga descubrí lo que eran los celos, era de los únicos que no me trataban mal en el club de teatro, alguna vez pregunté por él vía blog. A esa edad haces cosas como escribir su nombre en la última página de los cuadernos y, por supuesto, rayar corazoncitos en las paredes.

Ayer fui a mi secundaria, la Anexa, invitada por Zura (la conocí por su Twitter). Llegué a la entrada y una prefecta de ceja depilada-y-vuelta-a-pintar-con-delineador-rojo me vio con ojos de espanto y me pregunto que qué se me ofrecía. Le dije, a sabiendas de que se iba a desmayar como Condorito: Soy una ex alumna ejemplar (¡ajá!) y me van a entrevistar para el periódico escolar. Me barrió, vio mis botas de hule con platanitos impresos, mi pelo rosa, mi bolsa de mantel de mercado, y el horror en su cara aumentó exponencialmente. Yo nomás pensaba: Gori gori gori. Me dijo: Espérame tantito, no te muevas. Juar juar. Fue y preguntó y me dijo, contrariadísima: Pásale.

Conocí a Zura (que es lista, linda y muy guapa) y paseamos por la Anexa. La escuela es básicamente igual, nomás que ahora tienen teles y proyectores en los salones, y un área de computadoras que parece café internet (en mis tiempos no había ni Windows). En patios y pasillos recordé viejos tiempos, despotriqué contra todo lo que había que despotricar, le conté a Zura de otros anexos ejemplares (Mareo, Gonzalópolis, Jairo Calixto, David Mireles, Edemege), saludé a un par de maestros chidos (Matus, que siempre perdonó mi absoluta ineptitud para los deportes, y Solache, que no sólo sabía lo que hacía cuando enseñaba español, sino que su clase era muy divertida), estuve tentada a comprarme una sincronizada sabor plástico pero me resistí. Después me enfrenté a la infinita estupidez de los prefectos ("Lo que pasa es de que los ex alumnos no pueden andar por ahí." ¿Por qué? "Lo que pasa es de que son indicaciones.". ¿Pero por qué? "Lo que pasa es de que hay cámaras y los ven." Sí, tú también me estás viendo, sin cámara, pero ¿por qué no puedo caminar por el patio? "Lo que pasa es de que."). Nos metimos a la oficinita del periódico escolar, rasqué en el archivo y encontré algunos ejemplares de mi época, uno de ellos con una caricatura que yo hice, de los profes de deportes, en "primera plana" (luego lo busco y lo subo).

Y en algún momento me acordé del corazoncito que rayé, hace 14 años, en la pared de uno de los patios. Un corazoncito dedicado a Arturo-mi-amor-inalcanzable, pintado con lápiz. Un corazoncito que Mareo, dos años después, cuando ya estábamos en tercero, comentó (también con lápiz): "En recuerdo de cuando el hombre llegó a la luna". Y que voy y que lo encuentro. ¡Uf! No puedo creer que tantos tantos tantos años después eso siga ahí, sobreviviendo lluvia-sol-limpieza. Me emocioné muchísimo cuando lo vi. Sniff.

Espero volver a la Anexa dentro de unos años y que siga ahí. Y si no, ps ya le tomé foto.

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